Autobiografía (Génesis de una pasión)

"La soledad y la tristeza de estos pueblos, eres tú" 

(El Viaje de Rakar)
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En  nuestros briosos corceles

Toda mi niñez tuvo para mí el peso de una lápida, la consistencia de la penumbra. Pienso firmemente que por eso me convertí en fotógrafo y en un errabundo soñador.

Desde niño fui retraído y tuve contadas amistades. Con Juan Carlos, que era mi único amigo y vecino, jugábamos a los pistoleros creyéndonos alternativamente ser el Llanero Solitario u Hopalong Cassidy.

Mis años de preparatoria los realicé en un colegio marista. Recuerdo que apenas llegaba a casa me disponía a realizar las tareas que nos encomendaban para los días siguientes, y eso extrañaba muchísimo a mis padres; no sé por qué, pues para mí era simplemente cumplir con mis obligaciones.

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En primera fila, derecha (al reverso de esta imagen mi padre había escrito, con acendrada caligrafía, “Ramón es flojo”).

Cuando ya frisaba los 9 años, seguí soñando, e imaginaba ser un investigador privado que ayudaría denodadamente en la lucha contra el crimen. A la sazón, Mandrake el Mago y su amigo Lothar eran mis héroes de turno. En el interior de un cofrecito guardaba celosamente una pistola a fogueo que me habían regalado, y también una libreta de apuntes en donde registraría todos aquellos casos policiales no resueltos.

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Un día escuché por la radio que el ejército de Bolivia andaba tras los pasos de un “peligroso bandido” que podía atravesar la frontera hacia Chile. Registré su nombre y me propuse, entonces, ayudar en su captura. Le apodaban “Che Guevara”, y justo en el cumpleaños 53 de mi madre me enteré que lo habían abatido.

images (1)Muy pronto olvidé mi propósito de ser un paladín de la justicia. Como mi padre, de formación militar, había obtenido un empleo como administrador de cine, podía entrar gratis a las funciones de matinée y vermouth. Me hice, entonces, asiduo a los filmes de cowboys y de los noticieros Ufa que traían las noticias de “El mundo al Instante”, claro que con varios meses de retraso. Por aquella época, sentado en la penumbra de una sala de cine pueblerino, se incubaba silenciosamente mi pasión por las imágenes en movimiento, y sobre todo por la fotografía.

Transcurridos algunos años, ingresé a la universidad a estudiar Filosofía. Mi padre, nunca comprendió qué era lo que yo iba a estudiar allí. Nuestras diferencias, que de niño ya se habían insinuado, habíanse profundizado durante mi juventud, mas nunca llegaron a expresarse abiertamente. Su temprana muerte, a los 63 años, no sólo vendría a poner una lápida en su tumba, sino también a cualquier posibildad de un reencuentro ulterior.

En mi país, durante la dictadura militar, eran tiempos difíciles para el ejercicio del pensamiento. Después de permanecer casi 3 años y medio en la universidad, decidí abandonar mi carrera para estudiar Fotografía. Trabajé más de un lustro como fotoperiodista para un periódico local de mi ciudad natal, y también como freelance, pero luego comprendí que mi interés de expresar ideas a través de las imágenes distaba mucho de lo que los medios requerían.

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En un sendero solitario (Manuel Montt, Chile, 1995)

Entonces, me aboqué enteramente a mi pasión por la Fotografía y, ex umbra in solem, aquella penumbra que ensombreció mi infancia, se volvió luz en mi cuarto oscuro. Nacieron así extensos foto-documentales: “El Viaje de Rakar”, una travesía por 67 Pueblos Olvidados (1995-2006); “Retratos (Des)de la Locura”, un viaje goyesco al internamiento psiquiátrico en los 4 manicomios de Chile (1997-2010) y “Expedición al Valle del Nido de las Águilas” (2007-2008). Luego vinieron varias residencias artísticas fuera de mi patria, y pude documentar numerosas comunidades indígenas de México. Cautivado por el “Viaje al país de los Tarahumaras” del poeta surrealista Antonin Artaud, me interné en la sierra madre de Chihuahua y pude compartir el rito del Tutuguri en el caserío de Choguitas. En Baja California compartí con los kiliwas, y otras etnias amenazadas de extinción. Posteriormente, viajé al estado de Oaxaca, en donde visité algunos pueblos triquis y a los mixes, la altiva raza de los ayuujk já ́äy, que viven en las altas montañas en medio de una densa y persistente bruma. Luego me fui a la costa para documentar a los afrosdescendientes, otra de las tantas minorías excluidas en ese vasto país. Todos estos registros fotográficos, constituyen mi último trabajo, llamado “México Profundo” (2009-2016), el que aún se encuentra inédito.

También he publicado 3 Fotolibros, que no sólo dan cuenta de una mirada fotográfica, sino también de una visión de mundo (aquello que los alemanes llaman la Weltanschauung) a través de los textos de autor: “El Viaje de Rakar: Travesía por 67 Pueblos Olvidados de la 5ª región de Chile” (2006), «La Locura de Artaud VanGogh, o el desquite de la Locura» (2010) y “Retratos (des)de la Locura: Hospitales mentales en Chile” (2017).

Mi experiencia en el periodismo de viaje, comprende la publicación de varios ensayos y crónicas para medios mexicanos. Escribí relatos de mis estancias en el país azteca para el Suplemento Cultural Palabra (Ensenada, Baja California), del que fui corresponsal hasta inicios del año 2020. Asimismo, he colaborado para el Suplemento Cultural Letra Viva (El Imparcial de Oaxaca). Varias de mis crónicas, poemas, ensayos y fotografías han sido premiadas y publicadas en revistas internacionales, tales como: Revista Mexicana de Comunicación #145 (México, 2020); Awen #9 (Venezuela, 2020); Hispanic Culture Review #26 (Universidad Georges Mason, Estados Unidos, 2020); Vértigos y Abismos (Universidad Iberoamericana de Puebla, México, 2020); miNatura #162 (España, 2018); Flotante Mag 07 (Acapulco, México, 2017);  Hispanic Culture Review #23 (Universidad Georges Mason, Estados Unidos, 2017); Furman217 #2 (Estados Unidos, Universidad de Vanderbilt, Nashville, Tennessee, 2017), entre otras. Ver el conjunto en:  https://elviajederakar.travel.blog/noticiarte/

Las grandes travesías de aquellos escritores viajeros nos revelan horizontes que nada tienen que ver con los kilómetros que ellos recorrieron, sino con la profundidad de su mirada, con los gestos espirituales y poéticos que lograron instaurar y transmitir.

Hace ya más 20 años que comencé un peregrinaje solitario que constituye mi búsqueda personal. Ya sea por aldeas olvidadas, por parajes desolados, recorriendo las galerías de los manicomios de Chile y de México, o remotos poblados sumidos en la niebla tenaz de este fascinante país, la Fotografía ha constituido el gran pretexto para configurar mi propia travesía interior, o, lo que es lo mismo: El Viaje de Rakar.

Rakar, Noviembre de 2016.

(Última actualización de datos: junio de 2020)